Unidad Educativa Colegio Simón Bolívar I

 

 

 

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Lecciones de Kidy


 

 

 

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MANEJO DE ACTIVIDADES EXTRACURRICULARES. Una moneda de dos caras.

Programar actividades en la vida de los niños se ha convertido en una necesidad de las madres deseosas de dar a los hijos grandes ventajas. Los padres estamos recibiendo mensajes comercializados de que los buenos padres son aquellos que les dan todas las oportunidades para sobresalir en la vida a sus hijos, y tratan de asegurarse entonces de que participen en una gran variedad de actividades.
Sin embargo, cuando existe exceso de actividades, que desplazan lo demás como el juego, el tiempo en familia, los amigos y hasta el sueño, los niños comienzan a perder el paso y vienen los problemas. “Vamos, rapidito que sino llegas tarde a la clase de tenis”,” deja de hacer la tarea y terminamos cuando llegues del futbol”, “tienes ensayo toda la semana y vas a tener que estudiar hasta la noche si quieres que te escojan para el baile”. Son frases típicas que los adultos decimos a nuestros hijos.
Signos de agotamiento en los niñosCuando hay demasiada actividad en los niños de primaria aparece el agotamiento o la intranquilidad. Se muestran irritables, mal humorados. Su tolerancia a la frustración disminuye y su rendimiento puede verse mermado.Los niños llegan a los salones saturados de haber estado de una actividad a la otra. Cansados pues duermen poco y asimilan poco. En pocas palabras, pierden efectividad.
Hay una relación en el aumento de tiempo de ver televisión y los horarios demasiado ocupados en los niños. La televisión es una actividad pasiva, por lo tanto los niños que están cansados suelen mirar televisión para alejarse del exceso de actividades.Es importante ser constante en lo que se inicia con respecto a este tipo de actividades. Estas no deben ir en desmedro de la salud y del rendimiento académico.
Todo en buena medida es ventajoso. Muchos niños están ávidos de actividades y obtienen muchos beneficios de esas actividades extracurriculares. A nivel de primaria, los niños que participan en actividades fuera de clase tienden a mejorar en la escuela.
Para los niños que no rinden académicamente, tener otras actividades les da la oportunidad de aumentar la autoestima y desarrollar habilidades y talentos en otras áreas. Las actividades en grupo también ayudan a interactuar socialmente a los niños tímidos.
Es importante hablar con los niños, asegurarnos de que pueden con el ritmo de trabajo que se le pide y no dejar de darles apoyo en lo que requieran. Esto favorecerá en su autoestima y en la reducción de conductas depresivas y/ agresivas.

OPOSICIONISMO… Como manejarlo.

Los comportamientos negativistas y desafiantes, se expresan por terquedad persistente, resistencia a las órdenes y renuncia a comprometerse, ceder o negociar con adultos o compañeros. Las provocaciones también pueden incluir la comprobación deliberada o persistente de los límites establecidos, usualmente ignorando órdenes, discutiendo o no aceptando el ser acusado por los propios actos. La hostilidad puede dirigirse a los adultos o a los compañeros y se manifiesta molestando deliberadamente a los otros o agrediéndolos verbalmente. El trastorno se manifiesta casi invariablemente en el ambiente familiar, pudiendo no ponerse de manifiesto en la escuela ni en la comunidad. Puede establecerse un círculo vicioso en que el padre y el niño pongan de manifiesto lo peor de cada uno.

Para mejorar la conducta es fundamental establecer límites y normas en casa:
- Deben darse un número de órdenes al día racional.
- Ser amable en el tono y en los que se solicita.
- Ser claro y conciso: Usar palabras sencillas, limitar el número de demandas, pensar antes de dar una respuesta.
- No plantear una orden a modo de pregunta porque podemos obtener un no como respuesta. Ej. Si el niño está jugando en el parque con sus amigos y debéis marcharos no le digáis ¿ Nos vamos a casa? Porque lo más normal es que os digan que no y estaréis dando pie a una nueva confrontación.
- Para que entiendan y escuchen bien las normas obtener su atención, que os miren a los ojos, hacer que repita con sus palabras la orden dada.
- Cada vez que se da una orden, asegurarse de que se cumple.
- Convertirlo en un juego, usar el cronómetro, ganar puntos…
- Supervisar el cumplimiento de las órdenes.
- Elogiar la conducta bien hecha.
- Si no hace lo que se le pide, aplicar consecuencias negativas:
- Tiempo límite de respuesta: Dar 5-10 segundo para que haga lo que le hemos pedido y si no lo hace trascurrido ese tiempo plantearle consecuencias. Si no haces x ocurrirá y.
- Guiarlo con la mano para que haga lo que se le manda.
- Tiempo fuera o rincón.
- Sobrecorrección, práctica repetida de lo que debe hacer bien. Es una técnica muy útil en conductas irritantes, dañinas o desagradables. Se usa para deshacer el perjuicio que ha causado y después practicar el modo de actuar correcto. Pautas: ignorar llantos, rabietas y ser firme hasta el final, es muy importante mantener la calma y no mostrar enfado ante el niño, queremos que mejore la conducta y le vamos a enseñar. Pasos:

 1. Obligar al niño a deshacer o corregir el daño social o físico (pedir disculpas por morder, romper, pintar algo…)
2. Obligar a practicar comportamiento adecuado y repetirlo varias veces.
3. Si no accede ayudar a que haga la conducta guiándolo con la mano.
4. Elogiar la obediencia.

Los niños que presentan este trastorno demandan una atención excesiva por parte de sus padres, por lo que sería conveniente que adviertan las siguientes sugerencias para evitarlo:
- No prestar atención cuando su conducta es inadecuada o cuando ellos lo exigen. Deben aprender a ser atendidos cuando el adulto pueda y no cuando ellos quieran. Si insisten en su llamada de atención ignorar las peticiones, usar la técnica del disco rayado.
- Cuando estén manteniendo una conducta adecuada prestarles atención y reforzarles con elogios o muestras de afecto.
- Hacerles caso cuando no lo pidan.
- Reforzar la independencia.
- Pensar en los aspectos positivos del niño y decírselo, de este modo fomentaremos en ellos una buena imagen y serán más seguros y felices.
- Dar al día un tiempo de atención concreto, buscar unos minutos en los que se esté a solas con el niño sin distracciones o hermanos y hacer algo que les guste o charlar sobre lo que se ha hecho durante el día.
- Cuando en conversaciones entre adultos interrumpen, darles un aviso de que se les atenderá más tarde porque estáis ocupados, enseñarles a interrumpir de forma adecuada: Perdón, disculpar pero necesito decirte una cosa…

Otra característica fundamental en la conducta de estos niños es la baja tolerancia a la frustración o lo que es lo mismo no aceptan un no por respuesta. Ante estas conductas seguir las siguientes pautas:
- Muchas veces se le dice no ante cualquier demanda, en ocasiones ese no para el adulto significa “ahora no, quizá más tarde”, por lo que antes de responder a su petición pensar la respuesta.
- No responder con preguntas.
- No justificar, ni debatir sus peticiones, ya que lo único que favorece es a la discusión y al enfrentamiento. Es mejor dar una respuesta simple y clara.
- Ignorar las protestas del niño.
- Usar la técnica del disco rayado.
- Ser firmes y constantes en las respuestas que dais a los niños porque os están midiendo, quieren ver hasta dónde sois capaces de llegar. AL principio cuesta, pero si son constantes y les muestran que no van a ceder ante sus peticiones acabarán haciendo lo que ustedes se propongan.
- Avisarle de que si siguen manteniendo la conducta tienen 3 avisos y que al tercero perderán algún privilegio.